vendredi 2 janvier 2026
diVine, o cómo volver a encontrarnos en tiempos de IA
Evan Henshaw-Plath,nuestro Rabble legendario, es de esas personas que no hablan de libertades digitales, las construyen. Hace años compartimos viajes, aventuras y esa mezcla rara de cansancio y fe que aparece cuando una sigue creyendo que Internet puede volver a ser un lugar habitable.
Hoy Evan lanza diVine, una propuesta para socializar en plena era del contenido generado por IA, los feeds clónicos y el ruido infinito. Asi, diVine recupera la energía del vídeo corto en bucle (sí, el espíritu Vine), pero lo hace con un giro político y tecnológico descentralización y propiedad real de la comunidad creadora. El proyecto está construido sobre Nostr, un protocolo abierto que busca que la red social no dependa de un único dueño, algoritmo o empresa.
Lo interesante es que diVine no solo vuelve, quiere reabre un archivo vivo. Parte de su punto de partida es el rescate de decenas de miles de clips de Vine preservados por esfuerzos de archivado, y la idea de que la memoria digital no debería desaparecer porque una plataforma cierre o cambie de manos.
Y hay un elemento que, sinceramente, me parece el más valiente: el posicionamiento explícito contra el ecosistema de “AI slop”, esa papilla infinita de contenido automático que coloniza las redes y convierte la atención en un vertedero. diVine se presenta como un intento de devolver la centralidad a lo humano: una red para personas, no para granjas de engagement ni para bots que reciclan estilos.
En un momento en el que casi todo se siente predicho —por modelos, por métricas, por recomendaciones—, este tipo de experimentos importan. Porque no solo preguntan “¿qué publicamos?”, sino “¿en qué condiciones nos encontramos?”, nos volvemos a hacer las mismas preguntas qu nos hacimaos en elm nacimiento de Internet, quién gobierna el espacio, quién decide lo visible, quién se beneficia del tiempo colectivo.
diVine puede salir bien o mal; las plataformas nunca son inocentes. Pero que alguien con la historia de Rabble, activista y tecnólogo, obsesionado con el común digital, vuelva a insistir en infraestructura + cultura + derechos como un mismo gesto, ya es una señal.
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