vendredi 2 janvier 2026
Internet libre y medios alternativos: una memoria compartida
Hubo un tiempo ,y "no un lugar" como hubiera llamado Marc Augé Internet, en el que soñar con medios independientes parecía una excentricidad, cuando no una sospecha. Éramos jóvenes, obstinadas, y estábamos convencidas de que la comunicación no podía seguir siendo un privilegio de unos pocos. En ese contexto nació Indymedia: un proyecto que muchas personas miraban con desconfianza porque proponía algo radical para su época —un medio 100 % en línea, liderado por su comunidad,sin jerarquías editoriales, y profundamente anclado en la filosofía del software libre.
No sabíamos entonces que estábamos anticipando el futuro. No había afán de notoriedad, ni ambición personal, lo que nos motivaba era la urgencia de empoderar a la ciudadanía, de romper el monopolio del relato, de disputar el sentido común mediático. Sin proponérnoslo, desde la invisibilidad y el trabajo colectivo, abrimos grietas por las que más tarde circularían múltiples modelos horizontales de comunicación. Incluso los medios clásicos, los mismos que nos ignoraban, terminaron apropiándose de algunas de esas lógicas.
Veinte años después de Indymedia, una amiga me invitó a participar en la 12ª OURMedia Conference, dedicada al mediactivismo, el scholactivismo y el cruce entre mujeres, medios alternativos, activismo y tecnología. No como ejercicio nostálgico, sino como un acto político de memoria crítica.
La conferencia, organizada por la Université Libre de Bruxelles y la Universiteit Antwerpen, reunió a activistas e investigadoras para pensar colectivamente el legado de Indymedia: sus logros, sus límites, sus contradicciones y, sobre todo, su influencia persistente en las prácticas contemporáneas de comunicación alternativa. Más de cincuenta presentaciones alimentaron un debate necesario sobre el vínculo, real o imaginado, entre academia y movimientos sociales.
Porque el mediactivismo nunca fue neutral. Tampoco el conocimiento lo es. Indymedia encarnó una forma de compromiso radical: producir información desde abajo, en paralelo a los medios hegemónicos, usando tecnologías emergentes para amplificar luchas invisibilizadas. Nació en 1999, en Londres y Seattle, en el contexto de las protestas contra la OMC. Y desde ahí se expandió como una red global que cuestionó quién habla, desde dónde y para quién.
Hoy, la pregunta no es solo qué queda de Indymedia, sino qué aprendimos de ese experimento. ¿Por qué muchos centros locales desaparecieron? ¿Cómo evolucionó su papel dentro de los movimientos sociales? ¿Qué huellas dejó en las nuevas iniciativas de medios alternativos? Estas preguntas no buscan clausura, sino continuidad crítica.
La conferencia abordó también el scholactivismo: la posibilidad , y la necesidad, de una investigación comprometida con la justicia social, la igualdad y el cambio político. Frente al mito de la neutralidad académica, se reivindicó el derecho, y el deber, de producir conocimiento situado. Pensar como forma de acción. Investigar como parte del contra-poder.
Celebrar los veinte años de Indymedia no es mirar atrás con melancolía.
Es reafirmar que otros modelos de comunicación son posibles, que ya existieron, que funcionaron, aunque fueran frágiles, y que pueden volver a inspirar prácticas radicales en un ecosistema digital cada vez más controlado, mercantilizado y vigilado.
Indymedia fue, y sigue siendo, una caja de herramientas para el presente.
Inscription à :
Publier les commentaires (Atom)

Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire